Acompañar a las y los jóvenes en su crecimiento implica transitar "el delicado arte de estar cerca... guardando una distancia que respete y cuide". En esta etapa de transformaciones, nuestro rol principal como adultos es nutrir y fortalecer la relación, cultivar la confianza, enseñarles a gestionar sus emociones y ayudarlos a valorar su propio proceso.
En la actualidad, uno de los mayores desafíos para las familias consiste en educar en los entornos digitales. Es fundamental comprender que darles un celular no es lo mismo que educarlos y acompañarlos para que hagan un buen uso de él.
Cinco conversaciones fundamentales para tener en casa
Para construir este camino de guía y acompañamiento, se proponen cinco conversaciones esenciales para compartir en el hogar:
Identidad digital: Estimularlos a construir una presencia online que sea coherente con quiénes son en el mundo real, expresando su verdadera identidad sin verse obligados a parecer alguien que no son.
Empatía: Recordarles que detrás de cada pantalla hay una persona real. Es valioso reflexionar juntos sobre qué sentirían si se compartiera material suyo sin permiso o cómo podrían ayudar a un compañero que sufre en línea.
Seguridad: Ayudarlos a reconocer riesgos de estafas, enlaces sospechosos o mensajes incómodos para que aprendan a pedir ayuda a tiempo.
Privacidad: Aprender a elegir qué mostrar, a quién y en qué momento. Para ello, es clave aprender a discernir entre lo público (lo que puede circular), lo privado (que requiere confianza) y lo íntimo (que requiere protección y mucho discernimiento).
Pensamiento crítico: Enseñarles a elegir conscientemente a qué dedicarle su atención, tiempo y confianza en la red, evaluando la veracidad y utilidad de lo que consumen antes de compartirlo.
El valor del vínculo sobre el control
La premisa clave para proteger a nuestros hijos en internet es entender que la mejor protección no es el miedo ni el espionaje. El verdadero resguardo es construir un vínculo de confianza tan sólido que el adolescente, ante cualquier problema o incomodidad en la red, se sienta seguro de decir: “Me pasó algo en internet y necesito ayuda”.
Para lograrlo, es indispensable que los adultos seamos ejemplos de un uso adecuado del celular y nos convirtamos en los "guardianes" de los encuentros personales en casa.
Acuerdos prácticos para el hogar
Establecer acuerdos de convivencia digital no debe ser un castigo, sino una oportunidad de diálogo. Algunas pautas recomendadas para implementar en la rutina diaria son:
Horarios libres de celular: Cuidar la rutina nocturna evitando que el celular sea lo primero que vemos al levantarnos o lo último antes de ir a dormir.
Lugares libres de pantallas: Resguardar espacios de conexión humana presencial, como los momentos de la comida en familia.
Consumos cuidados: Conversar y consensuar las actividades y páginas web permitidas.
Entendiendo que el bienestar digital es un tema de Salud Pública que requiere atención comunitaria e incluso regulaciones legales, debemos recordar que "la unión hace la fuerza". Conversar con otras familias y crear redes de apoyo nos permitirá transitar este desafío acompañados y con mejores herramientas.
Compartimos la presentación de la Licenciada Ruffo para quienes deseen descargarla:
Cómo acompañar a nuestros adolescentes hacia un uso saludable de la tecnología
A partir de las pautas de la Lic. Ma. Natalia Ruffo, reflexionamos sobre la importancia del diálogo, la confianza y los acuerdos familiares frente a las pantallas.